Monumento al Gorgojo

Monumento al gorgojo

Seguramente, habras visto el titulo de éste post, y habras pensado ¿que tiene que ver esto con la espiritualidad? o ¿Monumento a un gorgojo? ¿Acaso no es una plaga que acaba con los cultivos? Segui leyendo…

Un amigo me contó una vez que la palabra crisis viene de crisol, que es un recipiente que se utiliza para fundir materiales a altísimas temperaturas. Como es de suponer, al someterse a condiciones críticas o extremas, el proceso implica que la materia original termine transformada en algo diferente. En el universo todo se transforma, nada queda inservible.

Entonces, tiene sentido lo que dice mi amigo, pues a pesar de que la palabra crisis se asocia siempre a algo negativo, la única manera de salir de una crisis es transformar. Transformar lo negativo en positivo.

En Alabama, Estados Unidos, hay un pueblito llamado Enterprise el cual, a principios del siglo pasado, se dedicaba exclusivamente al cultivo de algodón.

En 1915 les cayó una plaga que les hizo la vida de cuadritos: el abejón picudo o gorgojo del algodón, especialista devorador gourmet de esa planta, les llegó desde México y se paseó en las cosechas.

Con el algodón perdido a merced de los “picudos”, y además lleno de deudas, uno de los granjeros decidió empezar a cultivar maní, convenciendo a un amigo suyo de hacerle segunda. Con la primera cosecha pagaron sus deudas y su ejemplo fue seguido por los demás granjeros, logrando diversificar no sólo sus cultivos, sino también las fuentes de ingreso del pueblo.

Lo curioso de la historia viene a continuación: en 1919, ya superada la “crisis” del abejón picudo y el pueblo en plena prosperidad, a otro de los granjeros se le ocurrió que era necesario hacerle un monumento al insecto que los obligó a salir de su zona de confort. Y hasta la fecha, ahí está la estatua para cualquiera que tenga gusto de ir a verla, en el cruce de las calles College y Main, como un recordatorio de que, a veces, algo que parece una tragedia nos puede empujar a un cambio positivo, solo hay que querer verlo.

A lo largo de la vida los seres humanos tendemos a querer librarnos de los problemas y responsabilidades. Cuando surja esa tentación, recuerda al joven que le preguntó al viejo: “¿Cuál es la carga más pesada de la vida?”. Y el viejo respondió tristemente: “No tener nada que cargar”.

Puedes quedarte preocupado por tus problemas, por las diferencias en tu equipo o empresa o transformarlo en algo positivo.  Derríbelo con parálisis facial y se convertira en un Franklin Roosevelt. Quémelo tan gravemente que los doctores dirán que nunca caminará de nuevo y tendrá a Glenn Cunningham que estableció el récord mundial en la carrera de una milla en 1934. Hágalo nacer negro/a en una sociedad llena de discriminación y tendrá un Martin Luther King. Llámelo “retrasado” y “lento de aprendizaje” y expúlselo de la escuela por incapacidad y obtendrá un Albert Einstein.

Vivimos renegando de los problemas y son ellos precisamente los que nos hacen subir un escalón.

“Tenga cuidado, a las bendiciones les encanta disfrazarse de problemas”

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PD: No crean todo lo que leen, busquen en sus corazones el indicio y la vibración que les confirme la verdad y el sentido de las afirmaciones que aquí y en otros lados se realizan! Recuerden que dentro de uds. está toda la sabiduría necesaria!


“Señor … enséñame a permanecer calmadamente activo y activamente calmo. Haz que pueda ser un príncipe de paz sentado en el trono de la serenidad gobernando el reino de la actividad”. Paramahansa Yogananda.

About Pedro

En la busqueda de mi mismo...
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