Soledad, grata compañera

Soledad, grata compañera

Ésta, puede ser una verdadera fortuna cuando se sabe saborear

Dr. Ricardo Garnica Gasca, Psiquiatra
gernica70@hotmail.com

Existen pacientes que acuden a consulta refiriéndose con soledad, “donde quiera que estoy, y aún con mis familiares o amigos me siento solo, con un vacío y me da mucho miedo estar sin nadie a mi lado, siempre busco estar acompañado, quiero saber doctor cómo o qué hacer para no sentirme así, para poder estar conmigo mismo sin este miedo que me hace pensar cosas que no quiero”.

En esta ocasión quiero compartir con ustedes este tema donde describiremos algunas características de la soledad.

Hay dos tipos de soledad: la (personal) emocional, ausencia de una relación intensa o íntima con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social (carencia de amistades), que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.

Experiencia indeseada

La soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

Entre las características que definen la soledad, el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.

La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial.

Hay que saber escucharnos

El ser humano evita estar solo. Nace en el seno de una familia, se enamora y forma una nueva familia, crece, madura siempre tratando de estar al lado de alguien porque la melancolía y la tristeza acudirían a su encuentro si se hallase en soledad.

Tiene miedo de no sentirse amado y protegido como si su propio cariño para sí no fuera suficiente para elevar su autoestima y la confianza en él mismo.

El propio equilibrio interior empieza en saber estar en soledad con uno mismo, no sólo leyendo un libro o escuchando música o viendo la televisión o realizando cualquier actividad, sino simplemente solos con nosotros, meditando, analizando nuestro interior, ese interior tan poco explorado por temor a lo que encontraremos.

Forma de vivirla

Esos momentos de relax, de paz y armonía nos sirven para abrir nuestra mente espiritual y conectar más fácilmente nuestros deseos y emociones reales, sin disfraces.
De este modo cuando nuestro yo interior trata de mandarnos mensajes de alerta, de avisos, nos sentiremos mucho más receptivos para escucharlos y así elegir mejor el camino a tomar.

  • La fortuna de aceptarla: La soledad consentida es una elección feliz, no depende ni del desamor ni del desengaño. Personas que optan por vivir en soledad ya que sus almas necesitan el silencio, y encuentran en ese estado una paz interior que les enriquece. Son seres afortunados, que saborean la vida desde un prisma diferente. Vivir solos no implica egoísmo desde ningún punto de vista, porque normalmente son personas que en cualquier momento están disponibles para los demás.
  • La egoísta: Es la soledad de los intolerantes, estén o no acompañados. Como sólo piensan en ellos mismos, cada vez se aislan más del entorno, incluso del más próximo, y se convierten en seres amargados. Les encanta hacerse las víctimas aunque, en el fondo, tienen una soberbia tan extrema que se construyen un mundo a medida y son incapaces de salir de él. Suelen hacer daño a los demás aunque no quieran.
  • La de los románticos imposibles: Un desamor antiguo los marcó. Sus vidas transcurren normalmente con sus familias, con sus amigos, pero el tremendo recuerdo de ese amor desgraciado les hizo curiosamente desdoblarse, y siempre les queda como un otro “yo” que está fuera de su vida cotidiana. Un otro “yo” solitario que aún espera un milagro que muy raramente ocurre.
  • La vejez solitaria: Es el abandono, la caducidad del cuerpo y el alma de los ancianos sin cariño. Es tremendamente triste porque son los más indefensos y los más sensibles. Para ellos, la soledad es una soledad oscura, una oscuridad que los envuelve, peor que una ceguera.
  • La de los cobardes y débiles: Están acompañados, pero con personas que ellos saben a ciencia cierta que no los quieren. Personas que viven unas con las otras sólo por convencionalismos sociales e hipocresías.Es una soledad cruel, que congela el cuerpo y el alma. Y casi comparable en tristeza a la de los viejecitos, porque realmente cuando uno se muestra egoísta y cobarde, el corazón envejece aunque el cuerpo sea joven.

Para vencerla, aquí unos pasos útiles.

Diagnóstico: ¿qué tipo de soledad es la que estamos sufriendo y a qué circunstancias se debe?

  • Debemos conocernos bien. Dejemos a un lado el miedo a mirar dentro de nosotros, y afrontemos la necesidad de saber cómo somos: nuestras ilusiones y ambiciones, limitaciones y miedos, quién quiero ser, cómo me ven, cómo me veo.
  • Fuera la timidez. Tomemos la iniciativa para conseguir nuevas relaciones. Establezcamos qué personas nos interesan, y elaboremos una estrategia para contactar con ellas.
  • No hay nada qué perder. El miedo al rechazo es un freno para entablar nuevas amistades o amores. El objetivo es importante, no nos andemos con remilgos.
  • Sin victimismos. El mundo resulta en ocasiones cruel, vulgar y materialista, de acuerdo. Pero seguro que hay otras personas que pueden estar deseando conocer a alguien como nosotros.

Encerrarnos en nosotros mismos es reconocer la derrota. A la mayoría, la soledad nos hace daño, y nos sienta mejor tener con quién hablar, intimar y a quién querer. No somos tan raros como a veces pensamos. No hay más que hablar en profundidad y confianza con cualquier persona para comprobarlo. Podemos “llenar” a más gente de la que creemos y nos pueden resultar atractivas muchas personas que tenemos muy cerca. Espero que estas líneas ayuden a ver la soledad como una elección feliz y no como un espacio de experiencia indeseable similar a la depresión y la ansiedad.

Dr. Ricardo Garnica Gasca. Psiquiatra con especialidad en niños y adolescentes.
Fuente: http://www.misionsalud.com/

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PD: No crean todo lo que leen, busquen en sus corazones el indicio y la vibración que les confirme la verdad y el sentido de las afirmaciones que aquí y en otros lados se realizan! Recuerden que dentro de uds. está toda la sabiduría necesaria!


“Señor … enséñame a permanecer calmadamente activo y activamente calmo. Haz que pueda ser un príncipe de paz sentado en el trono de la serenidad gobernando el reino de la actividad”. Paramahansa Yogananda.

About Pedro

En la busqueda de mi mismo...
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