Enfrentando la Emergencia Espiritual – Parte 3 y 4

Niños Demoníacos. Ese sí que es un término con carga, ¿no? Si alguna vez fue el momento de hablar de ellos, en todas esas “viejas formas familiares”, fue en el año 2006. Para ser exactos, el 6 de junio de 2006. 6.6.6. Y, fiel a lo suyo, Hollywood emitió otro asqueroso capítulo más de la vida de “Damián”. Engendro del Diablo. Hablamos un poco acerca de los Chicos Demoníacos en la primera parte, pero hay mucho más para decir. ¿Qué pasa con esos chicos, de todos modos? Cada familia parece conocer a alguno, o tener alguno. “Lizzie Borden tomo un hacha y le dio 40 golpes a su madre. Cuando vio lo que había hecho, le dio 41 al padre.”

Nuestro Sistema del Servicio Social está lleno de ellos. En los viejos tiempos, los llamábamos “Ovejas Negras”. Salieron de la película “Poltergeihr/p /st” en la que esa niñita es arrebatada por espíritus curiosos, inquietos, atraídos por la “luz” que vieron en ella. ¿Recuerdan la frase clave que dijo en esa película? “Ellos están aquí.” Luego de eso, se desató el infierno. Después vino “Poltergeist 2” y la misma niña pequeña (solo un poco mayor ahora) tuvo /spanla oportunidad de darles un nuevo informe a Mami y Papi: “¡Ellos volvieron!”

¿No es interesante? Cuanta más lealtad le jura nuestro mundo a la “luz” (hablando en sentido moral) más oscuras se vuelven las cosas. Que el cielo nos proteja si el Gobierno de los EE.UU. decide declararle la Guerra a la Oscuridad. Todo aquello a lo que le declaramos la guerra de ese modo, tiende a multiplicarse. Hay una frase famosa que lo explica: “Aquello a lo que nos resistimos, persiste.”

La palabra “Demonio” tiene una derivación en Inglés Antiguo (entre otras): “Daimon”, que significa “maestro o guía”. Pero son muy pocos los que se atreven a pensar en los demonios como maestros o amigos. Cuando un espíritu colérico o rebelde brama desde un niño, nuestro primer paso es tratar de controlar o contener la energía. Le decimos al niño: “¿Qué tienes?” Después de todo, queremos ser justos. Quizá esa oscuridad en particular no le pertenece al niño tampoco (ya hemos determinado que no nos pertenece a nosotros). Quizá una “fuerza maligna” lo atrapó a él o a ella o sus propósitos. Esa, por cierto, fue la actitud de apertura para esa madre apesadumbrada en la película de 1973 que es un clásico: “El Exorcista.”

¿Se acuerdan de ella? ¿De la pequeña Megan MacNeil? Buenos ÉSA ES una niña que no querrían que durmiese en el mismo corredor que ustedes. Ella realmente sabe como “mecerse” con la cosa negra. Su madre la llevaba a neurólogos, psiquiatras, consejeros e incluso sacerdotes, administrándole tratamientos de shock, exorcismos, buscando deshacerse de lo que fuese que ella vio trabajando en su hija. Todo para nada. Nada puede detener la revelación de una idea cuando le llegó el momento.

Emergencia (1)

Hablamos antes respecto al uso paternal de la frase: “¿Qué tienes?” Esa es una forma de encarar la apariencia de un Niño Diabólico. Algo “ajeno” tiene que haber entrado y apoderado de ella. Luego de jugar con el Tablero de la Ouija en “El Exorcista”, la pequeña Megan comenzó a hacer toda clase de cosas divertidas: arrojar sopa de arvejas, gritar frases sexuales pervertidas, tocarse a sí misma de maneras locamente inapropiadas y, por supuesto (mi favorita), desplazar muebles por la habitación con sólo mover la mano. ¡Hay quienes clasificarían esto definitivamente como una Emergencia Espiritual! ¡Llamen al ejército!

Ahora hablemos de otra forma de ver las cosas. Estoy hablando de lo que se ha denominado “La Mala Semilla”, el EMERGER de una energía en la vida de un niño que no ha estado visible por una o más generaciones. Las vidas de los niños muchas veces son representadas de modo que a los antiguos secretos de familia se les permita reaparecer en ellas. En la novela de William March mencionada arriba, la pequeña Rhonda, de 8 años de edad, comienza a exhibir el mismo comportamiento asesino que se vio en su abuela, olvidada hace tiempo. La diferencia entre la respuesta de la madre de Rhonda y Megan Macneil es muy evidente. La primera encontrará sus repuestas al mirar internamente, RECORDANDO y ACEPTANDO LA ENERGÍA, en tanto la otra simplemente se preocupaba por sacarle esa “cosa” a su hija (fuera lo que fuera), para que pudiese volver a ser la de antes.

Uno de los propósitos en la sociedad de un “Niño Demoníaco” es la interrupción de las cosas como fueron siempre. Como dijimos antes, un Demonio es un maestro, un guía. Fundamentalmente, ellos se preocupan de explorar por ahí en la sociedad, buscando “resquicios” en nuestra armadura colectiva. Cuando encuentren una abertura, explotarán la conexión hasta que la sociedad sea capaz de reparar el daño en su Velo Colectivo, o integrar esa nueva energía para que se pueda volver más fuerte, más expandida.

Otra forma de describir al “Ángel de la Muerte” en nuestro mundo es la Ley de Entropía. Ella afirma que “Sea lo que sea que exista en un momento del tiempo, comenzará lenta y firmemente a irse al infierno a menos que se haga un esfuerzo concertado para evitar que eso ocurra.” Cuando algo deja de ser importante para alguien o para la sociedad en la que vive, las personas se vuelven complacientes y displicentes. A medida que esa condición se profundiza, el “Ángel de la Muerte” comienza a avanzar para quebrar esa sociedad en particular. Los Niños Demoníacos, cualquiera sea la forma que tomen, son heraldos de una “visita” inminente de esa Fuerza de Entropía; Santos Inquisidores para los que habitan la Tierra, anunciándoles a todos los que quieran escuchar: “¡Algo salió mal con nuestra Comunidad y nuestra Forma de Vida!”

Contándolo tal cual es

Cualquiera que tenga que vérselas con las personas jóvenes tiene su propia idea personal de lo que constituye un “Niño Demoníaco”. Para algunos, son los que usan drogas: marihuana, aceleradores, cocaína o heroína. Para otros, son los que se colocan maquillaje gótico y visten ropas negras. Sin embargo, otros se entusiasman mucho cuando esos chicos se niegan a comprometerse con la sociedad buscando un empleo lucrativo, o aquellos que se rebelan contra el gobierno y condenan cualquier guerra que esté ocurriendo en ese momento. Todo lo que podríamos considerar “negativo” en este mundo existe por una de dos razones. Ante todo, existe para servir como contraste a lo que sea que consideremos “positivo”. ¿No es verdad que el diamante brilla con todo su esplendor cuando se lo exhibe contra un fondo negro? Lo mismo ocurre en la sociedad. Nunca tenemos en cuenta lo maravilloso y poderoso que puede ser el sistema de leyes hasta que las rompen, lo que lleva una rápida y apropiada ejecución para equilibrar y corregir la situación.

En segundo lugar, la negatividad existe para exhibir los “resquicios” en nuestra armadura colectiva de la que ya les hablé, una cantidad de desigualdades y fachadas débiles que se perpetúan en nombre de la “decencia pública” o la ley y el orden. Cuando se las desafía, simplemente se caen, revelando una gran BRECHA entre quiénes decimos que somos y cómo nos estamos comportando diariamente.

Las personas buscan permanecer “sanas” porque saben que esa “enfermedad” potencial los rodea por todas partes. Si bajan la guardia, la enfermedad afluirá al interior, llevando el caos a sus cuerpos y haciendo trizas el trabajo de su vida. De cierto modo, podríamos decir que las Fuerzas Demoníacas son cruciales si la sociedad va a permanecer vital y fuerte. Por eso nuestros gobiernos siguen declarándole la guerra a las cosas: Pobreza, Ignorancia, Drogas, Terrorismo. Aprendieron hace mucho que nada solidifica los lazos sociales como reunirse juntos para luchar contra un “enemigo” común.

Los Niños Demoníacos tienden a “contarlo tal cual es.” Si la escuela es aburrida, lo dicen. Si la sociedad es laxa e hipócrita, lo toman y nos lo refriegan en la cara. Muchas veces los odiamos por ello, pero aprendemos. Miren las lecciones de la Escuela Secundaria Columbine. Todo ese asunto fue un espectáculo de horror, pero produjo más cambios sociales que cualquier otro acontecimiento anterior o posterior.

Si nos negamos a escuchar a estos chicos, ellos toman sobre sí las mismas cualidades que estamos negando y se revisten de ellas para nosotros, sólo para poner de manifiesto su punto de vista. Actualmente, muchos de esos niños ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo o por qué lo hacen. Sencillamente actúan por impulso, mediante la inspiración de alguna voz interior que los incita a avanzar en su “tarea” asignada.

Voces, Gritando en el desierto

Hablemos de unas pocas lecciones más que nos son traídas por los así llamados Niños Demoníacos.

TDAH (Trastorno de Déficit de Atención Hiperactiva): El chico parece no poder sentarse quieto. Siempre está corriendo de aquí para allá, gastando grandes cantidades de energía que parecen fluir de alguna fuente desconocida. Hace que la vida de sus padres sea miserable, es desobediente en la escuela y generalmente hace estragos dondequiera que va. Estos chicos obligan a sus padres a agotarse tratando de mantenerlos a raya o a SALIRSE DE SÍ, buscando ayuda en la comunidad que los rodea.

Reconozcámoslo. Se necesita una aldea para criar a un niño. La apariencia de “Demonio” en un sector de la ciudad es una señal de peligro para todos. Debería ser un lugar de concentración para todos también. Uno de los temas que se encaran en las familias de niños con TDAH es el orgullo personal. Se necesita mucho valor para que las personas busquen ayuda en la sociedad actual. Se necesita aún más para que la sociedad finalmente despierte y escuche sus gritos y comience a actuar. En el CD de los Niños de las Estrellas, hago la siguiente afirmación acerca de esta situación en particular:

“Esa condición llamada “TDAH” (Trastorno de Déficit de Atención Hiperactiva), un agente depresivo importante en estos momentos para algunos Niños de las Estrellas, es sencillamente una manifestación temprana de lo que vendrá, manifestado fuera de época. Los “síntomas” de los niños con TDAH simplemente se corresponden con las energías de sus padres, su entorno social inmediato o sus guardianes principales. Son reflejos del lado de la sombra (temas internos reprimidos) de los que tienen que vérselas con ellos,o de la sociedad como un todo. Una sociedad que tiene niños que actúan sobre todo lo que les viene a la mente, es un establecimiento que está “fracasando en actuar” en temas fundamentales que gritan en sus propias mentes. ESE, de hecho, es el verdadero déficit de atención. Medicar al niño sólo anula una lección importante. Compra tiempo para lo establecido, pero ¿estamos utilizando ese tiempo para nuestra mayor ventaja?”

La depresión mayor, el trastorno bipolar: hay una gran población entre esos jóvenes que se llaman a sí mismos “Vampiros”. Viven de noche, se visten de negro y se enfocan intensamente en la muerte, la transformación y las cosas con las que se choca de noche. En nuestra sociedad actual, la depresión clínica(2) ciertamente debe ser considerada el “vampiro” actual. En sentido espiritual, la energía física se relaciona con la sangre física que fluye por nuestras venas. Algo está chupando la “sangre de vida” de las personas en la sociedad actual a juzgar por nuestras estadísticas sobre la Depresión, especialmente en los jóvenes.

La etiqueta más reciente que se les está poniendo a los Niños (y Adultos) Demoníacos es “Trastorno Bipolar”. Abarca todos los últimos estudios científicos de los que fueron descubiertos “siendo raros” y los envuelve en un diagnóstico singular, que es tratable mediante el uso de medicación. El único problema con esta forma de tratamiento es que los pacientes siguen dejando de tomar los medicamentos. Cuando se les pregunta, alegan “Esos malditos medicamentos me hacen sentir que no estoy vivo.”

La bipolaridad actual es muy similar a la Naturaleza Chamánica que se ve en varias sociedades indígenas. Un Chamán es un “Hombre o Mujer Santo”, al que también se refieren como “Curandero”. El pensamiento indígena acerca de Otro Mundo, el reino de los Dioses, es que es un reino de UNIDAD. Los Dioses o espíritus son tanto masculinos como femeninos en uno. Aunque un espíritu determinado se puede manifestar ante un humano ya sea con carácter masculino o femenino, en su núcleo tiene AMBOS géneros.

Esta idea de ser “Ambos en Uno” es la esencia misma de lo que significa “Bipolar”. En mi opinión, nunca llegaremos al fondo de la Enfermedad Bipolar con sólo medicarla. Todo el argumento de que esos medicamentos “compensan los químicos que faltan” en el cerebro de una persona se desmoronan a la luz de la evidencia clínica. Si esas píldoras realmente “compensasen” lo que le falta a alguien, ¿por qué iban a dejar de tomarlas los pacientes? A decir verdad, ellos simplemente bloquean el acceso al “otro” en una persona, para que pueda volver a manifestar una naturaleza singular (separada). Sin embargo, luego de abatido el caos inicial, el paciente comienza a sentir un “dolor fantasma” en su interior, un recuerdo del PODER que una vez fluyó a través de él. Entonces, el ciclo vuelve a comenzar.

Hay mucho más que decir acerca del “Chamanismo” y el fenómeno de los “Niños Demoníacos” en la sociedad actual. El mes que viene continuaremos con nuestra lista de las manifestaciones que se observan en estos niños y luego discutiremos cuál podrá ser el propósito real para que ellos estén apareciendo entre nosotros en este momento. Es una investigación en marcha y sus comentarios y preguntas siempre son bienvenidos.

Daniel Jacob


(1) Emergence-see (ver emerger)
(2) Ver Enfrentando la depresión
© 2007, Daniel Jacob www.reconnections.net daniel@reconnections.net
Publicado en PlanetLightworker
Título en inglés: Dealing with Spiritual Emergency . Part 3
Traducción: Susana Peralta
Sitio oficial de Daniel Jacob en español: www. Manantialcaduceo.com.ar/libros.htm


PARTE 4


En este segmento vamos a continuar nuestra discusión acerca de los “Niños Demoníacos”. Si uno de los significados etimológicos de la palabra “Demon” (1) significa “maestro o guía”, entonces ¿qué es lo que puede venir a enseñarnos un Demonio? En su transmisión “Las Fuerzas Oscuras y la Transformación que se Avecina”, las Reconexiones nos dicen al respecto lo siguiente:

Estos seres, a los que muchas veces se refieren como a “Las Fuerzas Oscuras”, son contratados de antemano por ustedes con el fin de que los anclen en la forma física. La imagen de ellos como demonios siniestros con ojos rojos y relampagueantes sólo sirve para aumentar su efectividad. De hecho, ellos son muy livianos (en términos de densidad) y son seres orientados al servicio que les son asignados como Guías, para que los introduzcan en su Viaje de Limitación 3D, incluso mientras los que ustedes llaman “Fuerzas de Luz” actúan como Guías cuando es hora de traerlos a Casa.”

Como tema de revisión, las lecciones básicas que nos traen los “Demonios”, y más específicamente los Niños Demoníacos son:

• Nos muestran la presencia y ubicación de “resquicios” en nuestra armadura personal o social –puntos débiles en nuestra definición y dominio del YO. Los Niños Demoníacos van directo al “Talón de Aquiles” de la sociedad cada vez que pueden: déficits de integridad, hipocresía y orgullo. ¿Por qué? Porque pueden. Al hacerlo, nos llevan a darnos cuenta de nuestra mortalidad y nos estimulan a sellar esas heridas y alcanzar grandes cosas. Cuando hemos aprendido todo lo que podemos de ellos, generalmente los Demonios se van.

• Nos desafían a erguirnos y reafirmarnos otra vez. Al forzarnos a la oscuridad y las situaciones comprometidas, los Demonios nos invitan a entrar más claramente en nuestra luz. O bien, por la misma razón, nos ayudan a reconocer y aceptar que todas las personas tienen “espacios oscuros” en su interior.

• Siempre y cuando no estemos dispuestos a permanecer firmes y reafirmar quiénes somos como humanos y en comunidad, los Demonios nos ayudan a disolver lo que ya no nos sirve, desmantelando formas de vida ya pasadas de moda y formas sociales a favor de seres más fuertes, más resistentes. Al igual que los cuervos carroñeros que picotean y mondan los huesos de quienes han caído a la vera del camino, los Demonios ayudan a desgarrar la sociedad para que las cenizas se puedan convertir en cenizas y el polvo pueda volver al polvo. Forma parte de cómo son las cosas.

Los Señores de las Moscas

Pocos pueden olvidar el argumento de esa película a la que se hace referencia en el títmejorulo de esta sección. Esa novela y película llamada “El Señor de las Moscas” fue un descarnado recordatorio a la humanidad de cómo puede ser realmente la anarquía cuando los niños pequeños quedan varados en una isla desierta, sin adultos que los gobiernen y cuando toda apariencia de “ley y orden” es dejada de lado.

A veces los niños pueden ser como toros en un bazar. ¿Y no es ése un buen contraste? Por un lado, tenemos el poder del toro, casi una fuerza de la naturaliza, esforzándose al máximo por explorar, disfrutar, experimentar y pasar directamente por la vida. Por otra parte tenemos porcelana fina, delicada, adornada, etérea y encantadora. Tratar de poner ambas juntas parece imposible a veces, especialmente si uno vive próximo a un pre-adolescente con TDAH o con trastorno bipolar.

En la sociedad, hoy en día también está rampante la depresión. ¿Y puede sorprendernos de veras saber que muchas de las raíces de la depresión se remontan a la infancia, cuando los padres u otras figuras de autoridad optaron por hacer un corto-circuito en la Potencia del Toro en las vidas de sus pequeños, para preservar la delicadeza de la porcelana en la sala? En mi artículo “El Niño Robado”, que es uno de los nueve capítulos que se encuentran en el CD Niños de las Estrellas, exploro cómo es que se pierden los “niños perdidos”, y discuto las formas en que se los podría volver a encontrar.

Si demonizamos el poder y la libertad, entonces los niños terminarán deprimidos y enojados. Si aplastamos la delicadeza y la sutileza en nuestra sociedad, perdemos contacto con lo que es hermoso, natural y calmo. Se necesitan muchos elementos, cómodamente integrados juntos, si vamos a encontrar satisfacción, utilidad y equilibrio en este mundo.

La libertad está en la esencia misma de lo que significa ser un Niño Mágico. La responsabilidad (que es la capacidad de responder) se ha convertido en un término del que se ha abusado enormemente hoy en día. En su sentido más puro, la palabra describe a una persona que está presente conscientemente en el entorno actual. Alguien que es consciente, que puede ver una necesidad y tomar una decisión inmediata acerca de cómo paliarla.

Sin embargo, como la palabra está muy de moda en la sociedad actual, la responsabilidad parece estar equiparada con las reacciones programadas para la vida.

“Cuando esto ocurra, debes hacer esto, o debes hacer aquello.”

Cuando los protocolos arbitrarios se vuelven demasiado pesados o demasiado rigurosos, puede ser que el corazón del niño se revista de rebelión. O, si se ve atrapado entre el acatamiento y el desacato, el niño tal vez sencillamente elija la evasión para soslayar el tema por completo.

Si no entra en juego el elemento de la elección, la mente y el corazón pueden verse sobrecargados por la expectativa familiar hasta tal punto que el niño creará un muro de complacencia para defenderse contra los imperativos sociales que parecen venir de todas direcciones.

Dentro de gran parte del Gobierno Mundial hoy en día, estamos viendo a hombres y mujeres adultos representar su propia versión de “El Señor de las Moscas”, operando bajo la apariencia de “liderazgo responsable” y “patriotismo”. En su transmisión sobre “Terrorismo”(2), escrita poco después del 11 de septiembre de 2011, las Reconexiones hicieron algunos comentarios impactantes sobre el tema:

¿Qué es el Terrorismo? Es el idealismo que actúa sin sentimiento. Es alimentar un hábito diario de despersonalización, ser llevado por algún enfoque interno, justo más allá de las caras de la humanidad que están apretadas contra la ventana de su alma.

Se necesita un tremendo idealismo para capturar un avión y luego estrellarlo contra un edificio citadino matándose y matando a todos los demás a bordo. Eso es demencia, y nadie lo rebatirá. Es Terrorismo.

Sin embargo, también se necesita un tremendo idealismo para que alguien con medios económicos gaste dinero descaradamente en suntuosos barcos de placer y automóviles cuando hay niños atormentados por la enfermedad, muriéndose de hambre a diario en las ciudades y las naciones que lo rodean. El estado mental de este último tipo de personas ocasiona lo que nosotros llamamos una “Situación Terrorista”. Para poder sostener y defender su ideología de “yo no soy el guardián de mi hermano” en todas sus formas modernas, la persona debe elegir destruir ciertas neuronas de su cerebro que pueden conectar su conciencia con los gritos de desesperación y profunda necesidad que surgen por todas partes. Eso es asesinato por omisión, y la persona a la que matan siempre es ustedes mismos.” (Las Reconexiones)

Señores de los ojos

En nuestra Serie Los Niños de las Estrellas publicada hace unos años, hice referencia a la apariencia inusual de los OJOS de muchos de nuestros Niños de la Nueva Tierra. Hay otros canalizadores y personas comunes que me han comentado ese atributo también. Me alegró ver recientemente que el libro de la Dra. Meg Blackburn, “Niños del Ahora” (3) los resalta en la portada; esos ojos increíbles. Es como si pudieran ver a través de uno. Esto es especialmente deslumbrante cuando se lo ve en un bebé o en un niño muy pequeño. Algunos Niños de las Estrellas nacen “despiertos”. Ellos ya recuerdan de dónde vinieron y están claramente en contacto con lo que vinieron a hacer aquí. Sin embargo, para que ese destino se manifieste, es necesario que su entorno siga sosteniendo sus necesidades y poderes, y que sus padres aprecien y honren la sensibilidad que está involucrada en estar completamente despierto durante esta época de la historia de la Tierra.

Hablé con una Niña de las Estrellas que había soportado muchos embates en su vida por la sorprendente “sabiduría” que reflejaban sus extraordinarios ojos. Cuando las personas creen que uno puede ver su interior, uno no siempre les cae bien. Ella siempre estuvo preocupada en la vida debido a sus “viajes interiores” y pérdida de lapsos de tiempo. Una investigación más minuciosa de esas experiencias ha revelado recuerdos del trabajo que habían hecho con ella Seres que vienen de otros mundos y/u otras dimensiones. Y sin embargo, con todo su trabajo interior, todavía hay muchos aspectos de ella misma que aún no comprende.

Todo este asunto acerca de los ojos poco comunes me trae a la memoria una vieja película de ciencia ficción de los años 60, llamada “El Pueblo de los Malditos”. Se volvió a filmar otra vez en 1995, bastante interesante, justo alrededor del momento en que pasaba cerca el Cometa Hale-Bopp. Como recordarán de la Introducción de Los Niños de las Estrellas, los Cometas Kahoutek (1973) y Hale-Bopp (1995) juegan un papel prominente en anunciar el arribo de las Generaciones X, Y y Z al planeta, aún cuando nuestro recientemente identificado Cometa McNaught (visible a simple vista en enero de este año) ahora está anunciando la llegada de otra generación de Niños de las Estrellas todavía.

El foco principal de la película mencionada arriba es: (ya lo adivinaron), Los Niños Demoníacos –jovencitos que poseen poderes que ni sus padres ni la comunidad pueden tolerar. Y todo tenía que ver con sus ojos. Lo que el film implicaba era que esos niños eran retoños de otro planeta. Extraterrestres. ¿Y no es así cómo se sienten los Niños Demoníacos cuando están entre nosotros? Habiendo experimentado el rechazo gran parte de sus vidas, aprenden a enorgullecerse de eso, casi como una señal de que están llevando a cabo su misión de vida. Al final de la película mencionada más arriba, matan a los niños. Otra plantilla rota que tarde o temprano se reconstruirá a sí misma, una y otra vez, hasta que la humanidad finalmente CAPTE los mensajes que se nos ofrecen a través de estos niños.

Niños de las Estrellas. Ellos tienen los Ojos de su Padre. Ojos que ven más allá de nuestras fachadas. Ojos que recuerdan y formulan preguntas incisivas. Pero ¿quién es su Padre en realidad? ¿Es Dios? ¿El Diablo? ¿Los Dos están separados o simplemente simbolizan Aspectos opuestos del mismo Sí Mismo Planetario?

Afrontando el desafío

Están sonando las alarmas anunciando la presencia de la Emergencia Espiritual que nos rodea por completo. ¿Cómo nos enfrentamos a jóvenes rebeldes cuyas historias e imágenes ocupan los encabezados de las noticias locales y nacionales? ¿Cómo responderemos las preguntas importantes que nos están enviando desde detrás de esos ojos increíbles? Los puntos siguientes tal vez sirvan para instalar un fundamento básico para afrontar el desafío que traen los así llamados “Niños Demoníacos”:

Dejen de ignorar las alarmas. Los Estados Unidos se están volviendo famosos estos días por payasear mientras arde Roma. Podría colapsar todo el país alrededor de nosotros y casi ni se lo registraría, en tanto aún podamos comer nuestras hamburguesas con queso y mirar la televisión a color. Vemos un “Niño Demoníaco” en acción y nos decimos: “No es asunto mío”. Los “Niños Demoníacos” son asunto de todos. Lo que hoy parece lejano puede terminar en su patio mañana. Y aunque nuestro nivel de participación con ellos pueda variar, según nuestro propósito de vida, todavía podemos ir a nuestro interior y preguntar: “¿Qué parte de MÍ está reflejando este niño?

Hagan suyo cada niño como un espejo de ustedes. Todo lo que entra en nuestra conciencia primero debe pasar a través de una “rejilla” mental en nuestro cerebro para ser interpretado y clasificado como realidad. Algunas imágenes e ideas son descartadas de inmediato, porque no parecen relevantes para nuestro proceso. Todo lo que logra pasar por la rejilla a la percepción mental total sí tiene significado si simplemente lo buscamos.

Comprendan el poder de la metáfora. Parte del proceso de “reflejar”, como se menciona más arriba, es aprender la forma de usar una metáfora para crear puentes entre nuestras propias experiencias y las de otras personas. La Ley de Correspondencia es una herramienta poderosa para ver en profundidad esas áreas de la vida que de otro modo parecerían oscuras e inalcanzables. Aunque toma práctica usar la metáfora con efectividad, el beneficio final bien vale el tiempo y la energía dispensados para aprenderlo.

Comprendan que los atributos negativos sencillamente son rasgos positivos llevados al extremo. El regalo que trae un Niño “Demoníaco” es casi siempre una caricatura de algún aspecto de la vida humana que también estamos imitando secretamente, o algún rasgo que necesitamos aprender para aplicar, pero hemos elegido ignorar.

Los niños a veces hacen estallar las cosas fuera de toda proporción para que de manera absoluta no podamos perder el reflejo que ellos traen. Por ejemplo, la testarudez es sencillamente una aplicación extrema de la determinación. En presencia de un niño testarudo y recalcitrante, los padres y los maestros tienen la oportunidad de preguntarse una o dos cosas: ¿De qué formas estoy siendo obstinado en mi propia vida? O, posiblemente, ¿De qué manera me beneficiaría mostrar más determinación en la forma en que vivo mi vida? Esto es cierto para casi TODOS los reflejos negativos. La ira es sencillamente una caricatura de la contundencia, los Juegos de Engaño son sencillamente una caricatura de la diplomacia y estrategia de las personas, la Fragilidad es sólo una caricatura de la flexibilidad, etc.

Esfuércense continuamente por establecer y mantener contacto con su propio Niño Mágico Interior. Se necesita a un niño para conocer a un niño. A los Niños “Demoníacos” les encanta jugarles malas pasadas a las personas que están perpetuamente estancadas en su yo de “adulto remilgado”. ¿Recuerdan a ese Director de Escuela Secundaria en la película “Un Experto en Diversión”? Siempre estaba tratando de “capturar” a Ferris y devolverlo al “taller” para que pudiese ser como los demás clones. Claramente, el hombre había perdido contacto con lo que significa ser un niño. Al finalizar la película, el público estaba aplaudiendo de veras cuando el viejo tonto fue atacado por el perro de la familia Bueller.

Estar en contacto con el Niño Interior puede ayudarlo a uno a discernir cuando NO hay que meterse con un Niño “Demoníaco”. Algunas cosas que parecen amenazadoras, SON amenazadoras. Conocer la diferencia es un don que se les da a quienes han aprendido a equilibrar la conciencia del niño y adulto dentro de sí mismos.
Realmente se puede decir mucho más de estos niños. Y quizá algún día escribiré más. Mientras hablaba de los Niños “Demoníacos” como parte de esta serie, sentí una sensación similar a la que vino a mí cuando comencé a mencionar a los Niños de las Estrellas mientras escribía acerca de las Activaciones de Energía (4) allá en 1997. En el próximo segmento hablaré de los cambios corporales que ocurren cuando los humanos están expuestos a considerables infusiones de Energía del Espíritu durante un breve período de tiempo. En las vidas de muchas personas, esta forma de Emergencia Espiritual está haciendo bastantes estragos actualmente. Permanezcan sintonizados.

 Daniel Jacob

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PD: No crean todo lo que leen, busquen en sus corazones el indicio y la vibración que les confirme la verdad y el sentido de las afirmaciones que aquí y en otros lados se realizan! Recuerden que dentro de uds. está toda la sabiduría necesaria!


(1) “Demon” (daimon en griego) realmente significa inspiración espiritual o pensamiento creador Δαίμων y en latín Dæmon es el término utilizado para referirse a diferentes realidades que comparten los rasgos fundamentales de lo que en otras tradiciones se denominan ángeles y demonios. http://es.wikipedia.org/wiki/Daimon
(2) Ver Terrorismo
(3) The Children of Now: Crystalline Children, Indigo Children, Star Kids, Angels on Earth, and the Phenomenon of Transitional Children by Meg Blackburn Losey Ph.D.
(4) Ver Activaciones de Energía
© 2007, Daniel Jacob www.reconnections.net daniel@reconnections.net



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