El mejor maestro se sienta en tu silla…

LA SABIDURÍA INTERIOR

Las respuestas están allí …

Dos cuestiones estrechamente conectadas guían un viaje hacia nuestra sabiduría interior.

Qué te mueve?

Esta pregunta busca provocar la reflexión sobre nuestras motivaciones en la vida, y facilita que podamos clarificar nuestros objetivos y valores. El propósito de encontrar estas respuestas es comenzar un camino en que vivamos esos valores de tal manera que la existencia recupere el sentido, la viveza y la energía.

Normalmente, cuando reflexionamos sobre nuestras motivaciones tenemos sólo presentes las relacionadas con el hacer, el conseguir, el tener, etc. Sin embargo si ponemos el énfasis en nuestras motivaciones relacionadas con el ser, con quién somos verdaderamente, lo que nos permitirá alinear el ser con el hacer y alcanzar la plenitud.

¿Qué te frena?

Ésta es la otra gran pregunta. La mayoría respondemos que en la vida nos frenan las circunstancias, o los otros, o el sistema. Creemos, vemos o sentimos que los frenos y las barreras para una existencia plena y satisfactoria se encuentran fuera de nosotros. Pero esto no es exactamente así. Debemos reflexionar sobre las limitaciones y barreras interiores, para identificarlas y clarificarlas. Sólo entonces es posible superar o disolver esas barreras que están frenando nuestro progreso y bienestar. Para ello hay dos herramientas clave: la conexión con la sabiduría interior de cada uno, y el aprendizaje de nuevas formas de percibir.

Las acciones que de verdad funcionan son las que vienen del interior de cada uno, desde el corazón y sin juicios de valor. Recuerda: nadie sabe más sobre ti que tú mismo, aunque todavía no seas consciente de ello. No hay que buscar, sino reconocer lo que allí está.

Nos obsesiona la búsqueda externa (de reconocimiento, dinero, poder, amor, etc.), somos incapaces de explorar dentro de nosotros, nos llenamos de miedo ante la incertidumbre de encontrar algo opuesto a la imagen que por fuerza hemos “creado”. Observarnos no es fácil (¿por qué esperamos siempre esforzarnos al mínimo?), requerirá de paciencia (es simplemente un proceso…); discernimiento, capacidad de distinguir nuestros pensamientos y juicios y sabiduría. Hay que saber reconocer cuando estamos emitiendo un juicio de valor sobre alguien, cuando nos estamos dejando llevar por el rencor, la bronca; y cuando nos dejamos llevar por el corazón. Buda dijo que hay que observarnos constantemente.

Si en el camino hacia nuestro interior llegamos a amarnos y aceptarnos como somos realmente, habrá valido la pena cualquier intento de buscar. Nacemos para ser dichosos, es nuestro derecho de nacimiento. Pero la gente es a veces tan tonta, que ni siquiera reclama su derecho de nacimiento. Se interesan más por lo que poseen los demás y empiezan a correr detrás de cosas materiales. Nunca miran dentro, nunca buscan en su propia casa.

La persona inteligente comenzará la búsqueda desde su ser interior —ese será el primer lugar a explorar— porque a menos que sepa lo que tengo dentro, ¿cómo puedo ir buscando por el mundo?… es un mundo tan grande. Y los que han mirado dentro lo han encontrado instantáneamente, inmediatamente. No se trata de un progreso gradual, es un fenómeno repentino, una iluminación repentina.

¿Te has preguntado alguna vez qué estás buscando? ¿Has convertido alguna vez la pregunta de qué estás buscando en objeto de tu meditación profunda? Casi seguro que No. Incluso si en algunos momentos, momentos de sueño, tienes una intuición de lo que estás buscando, nunca es muy preciso, nunca es muy exacto. Aún no lo has definido.

Si tratas de definirlo, cuanto más definido esté, menos sentirás la necesidad de buscarlo. La búsqueda sólo puede continuar en un estado de vaguedad, en un estado onírico; cuando las cosas no están claras simplemente sigues buscando. Empujado por algún impulso interno, llevado por algún apremio interno, hay una cosa que sabes: tienes que buscar. Es una necesidad interna. Pero no sabes qué buscas. Crees que tal cosa (generalmente material…) es lo que necesitas y que con eso bastará. Pero, hay mucha gente que encuentra esa cosa y sigue con la misma necesidad de buscar. Y a menos que sepas bien lo que estás buscando, ¿cómo vas a encontrarlo?

La primera cosa para el buscador real, para el buscador que está un poco alerta, consciente, es definir la búsqueda; formular un concepto claro de ella, de lo que es; sacarla de la conciencia de sueño; mirarla directamente, afrontarla.
Primero hay que tener en cuenta lo primero. Si has parado toda búsqueda y de repente te has dado cuenta de que sólo hay una cosa que saber: «¿Quién es este buscador en mí? ¿Qué es esta energía que quiere buscar? ¿Quién soy yo?»; entonces se produce una transformación. Todos los valores cambian de repente.  Empiezas a moverte hacia dentro, y ese es el camino. Allí estan las respuestas …

Parabola

Una noche, la gente  encontró sentada en la carretera a la Maria Rabía que estaba buscando algo… Era una mujer mayor, tenía los ojos débiles y apenas podía ver. Por eso los vecinos vinieron a ayudarla. Le preguntaron: —¿Qué buscas?

—Esa cuestión es irrelevante —dijo Rabia—, estoy buscando. Si podéis ayudarme, hacedlo.

Se rieron y dijeron: —Rabia, ¿te has vuelto loca? Dices que nuestra pregunta es irrelevante, pero si no sabes lo que estás buscando, ¿cómo podemos ayudarte?

Rabia dijo —De acuerdo. Sólo por satisfaceros os diré que estoy buscando mi aguja, he perdido mi aguja. Ellos empezaron a ayudarla, pero enseguida se dieron cuenta de que el camino era inmensamente ancho y la aguja era una cosa muy pequeña. Por tanto, preguntaron a Rabia: —Por favor, dinos dónde la has perdido, el lugar exacto y preciso. Si no es muy difícil. El camino es muy grande y podríamos estar buscando eternamente. ¿Dónde la perdiste?

—Otra vez planteáis una pregunta irrelevante —dijo Rabia—; ¿qué tiene eso que ver con mi búsqueda?

Se detuvieron y dijeron: —¡Ahora estamos seguros de que te has vuelto loca!

—De acuerdo —dijo Rabia—, para satisfaceros os diré que la he perdido en mi casa.

—¿Entonces por qué estás buscándola aquí? —le preguntaron. Y se comenta que Rabia contestó: —Porque aquí hay luz y adentro no. El sol se estaba ocultando y aún quedaba algo de luz en el camino.

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PD: No crean todo lo que leen, busquen en sus corazones el indicio y la vibración que les confirme la verdad y el sentido de las afirmaciones que aquí y en otros lados se realizan! Recuerden que dentro de uds. está toda la sabiduría necesaria!

About Pedro

En la busqueda de mi mismo...
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One Response to El mejor maestro se sienta en tu silla…

  1. DESEARIA CONOCER MAS DEL TEMA ,ME ENCANTA