Dos ejemplos aplicando la Formula de la Compasión

Aquí les traigo dos ejemplos en que se aplicaron la Formula de la Compasión para liberar problemas. En el primer caso no solo esta muy bueno de como aplicar la formula, sino que nos da un excelente ejemplo de como el daño que hacemos a nuestro cuerpo emocional repercute en nuestro cuerpo físico; de como la supresión de emociones, de guardarse todo lo que nuestro niño interior quiere expresar puede generar un daño tan severo a nuestro cuerpo que nos deje paralizado con una enfermedad que nunca tuvimos y que nunca en nuestra familia existió. Lean atentamente también los papeles que juegan las personas que están alrededor de la persona afectada, y como las peores experiencias son siempre los mejores maestros.

 El segundo caso es ficticio pero sirve para mostrar también de como podemos aplicar la Formula de la Compasión, en casos de infidelidad.

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CASO 1 

A la edad de 32 me diagnosticaron con el caso más severo de reuma que mi doctor, un hombre que había estado en la profesión por muchos años, había visto hasta la fecha. No podía vestirme, salir de un auto, o subir escaleras. Estaba casi inválida.

Recuerdo en una noche de verano, mi familia y yo estábamos visitando parientes en la Ciudad de Kansas, en donde permanecíamos en el hogar de mi suegra. Mi hija tenía cuatro semanas. Ella necesitó ser alimentada después de que todos hubieran ido a dormir, y lloró junto a mí en mi cama. Todo lo que necesitaba hacer era darle media vuelta a mi cuerpo y podría darle de comer, pero mis hombros y todo mi cuerpo se encontraban en tal insoportable dolor que no podía hacerlo por mí misma. Necesitaba asistencia en darme vuelta solo unos cuantos centímetros.

Grité a más no poder por ayuda, pero nadie podía escucharme porque todos tenían ventiladores en sus cuartos. Me pregunté a mí misma, “¿Cómo llegué a este estado? Solamente me encuentro a principio de mis treintas. Tengo una hija infante que cuidar, ¿cómo voy a continuar?”

Había sido perfectamente sana y físicamente fuerte hasta ese punto en mi vida. Mi dieta era muy balanceada según el estándar normal, y ninguno de mis parientes cercanos padecía esta enfermedad. Tenía muchas preguntas sin contestar, pero la pregunta más importante que no hice en ese momento fue, “¿Existe un valor en este dolor? Finalmente, después de años de búsqueda, tropecé con la respuesta. Sí, créanlo o no, hay un valor en el dolor. Y aquí está el valor de mi dolorosa experiencia de artritis.

Nací y fui criada en Hong Kong, China. Crecí en una cultura tradicional china combinada con algunas influencias occidentales. Básicamente, en una cultura china, las figuras de autoridad tienen poder absoluto sobre todo aquel que se encuentra por debajo de ellos según el estatus social. Para una joven de mi edad en aquella época, las figuras de autoridad serían padres, maestros, tíos y tías, dueños de negocios, conductores de autobús, y así sucesivamente. Los chicos no tenían mucha voz en relación a nada en sus vidas, especialmente muchachas jóvenes. En el hogar, se esperaba que una muchacha ayudara a su madre con el trabajo doméstico. Cuando teníamos huéspedes en nuestra casa, simplemente servía el té y luego me sentaba en el fondo y escuchaba la conversación de mi padre con sus amigos. Simplemente escucharía todo el tiempo, pues no se esperaba o alentaba a que diera mi opinión en absoluto.

En la escuela la situación era incluso peor. Todos usábamos uniformes, y algunos maestros nos llamaban por nuestro número en lugar de nuestros nombres. Nunca había una discusión abierta sobre ningún tema. Solo se podía hablar cuando el maestro daba permiso. Y si las reglas se desobedecían, el castigo era severo. No era infrecuente en absoluto que los maestros regañaran o humillaran a un estudiante delante de toda la clase. Muchos maestros chinos utilizaban esta técnica para causar culpabilidad y vergüenza en sus estudiantes para confirmar su poder y control. Esta técnica manipula a todo aquel en los rangos menores para que hagan lo que sea que la autoridad quiere de ellos. El respeto es altamente valorado en la sociedad china, y si demuestra cualquier signo de desacato, tiene que enfrentar severas consecuencias.

Claro, yo no entendía esto cuando crecía. En la superficie parecía muy feliz y contenta con todo en mi niñez. Había sido acondicionada por el sistema de obedecer la autoridad y no cuestionaba mi derecho de ser diferente de la norma. Si tenía algún dolor en aquella época sobre hablar mi verdad, mi Niña Interna pudo haberlo atiborrado tan bien que ni siquiera supe que existía. Mi Niña Interna quería que sobreviviera. Ella conocía demasiado bien las consecuencias de desafiar la autoridad. Pudo haber significado el ser regañada sin fin y luego, despojada de todos los privilegios y quién sabe qué clase de castigos físicos impensables. Todo lo que quería hacer era jugar con mis amigos y comer todas las comidas sabrosas que los adultos hacían. Después de todo, nadie más se quejaba. No había razón para que yo saliera de la cultura. Esto marcó el principio de mi sufrimiento emocional subconsciente y mi supresión del dolor. No fue hasta cuarenta y tantos años más tarde que utilicé el valor del dolor y encontré las herramientas para transmutarlo.

Debido a mi búsqueda de conocimiento y aventura, decidí ir al extranjero por una educación superior. Fui a parar en la Universidad de Kansas. Aunque experimenté un choque cultural total, aún era una experiencia excitante y fascinante. También me sentí como una extraña en un planeta diferente por primera vez en mi vida. En mi penúltimo año, conocí a mi esposo Chris. Todo estaba bien a excepción de una cosa, él es un estadounidense. En la sociedad china los padres pueden objetar a un matrimonio si el futuro esposo es de una provincia, pueblo o aldea diferente, sin mencionar una nación diferente. Era un ultraje para mis padres, y sabía que no tendría su aprobación para casarme con él, pero también sabía muy en el fondo que nos casaríamos.

Mis padres trataron de persuadirme para que no me casara con Chris. Mi madre se llenó de lágrimas, llorando y suplicándome que me quedara con ellos en Hong Kong. Mi padre me amenazó con romper todo vínculo conmigo por el resto de mi vida. Estuve muy abatida durante las últimas semanas antes del matrimonio, pero estaba muy decidida. Esa fue la primera vez que la semilla de la culpabilidad fue plantada en mi conciencia. Además de eso, Chris y yo teníamos año y medio de estar viviendo juntos en la universidad. Otro tabú. ¡Vergüenza! ¡Vergüenza!

Así, empezamos nuestra vida matrimonial en Estados Unidos y todo estuvo bien por los primeros años. Durante ese tiempo intenté persuadir a Chris para que encontrara un trabajo en Hong Kong para que yo pudiera estar cerca de mis padres. Él dijo que estaba dispuesto pero el trabajo nunca se manifestó. Eventualmente mis padres aceptaron el hecho de que probablemente nunca nos mudaríamos de vuelta a Hong Kong, pero cada vez que hablábamos por teléfono ellos sutilmente intentan culpabilizarme para mudarme a casa.
Eventualmente empecé un negocio importando hierbas, sobre todo para complacer a mi padre que lo financió. Porque él lo financió, pensó que debía decirme cómo manejarlo así que me encontré a mí misma día tras día, tratando de manejar el negocio como él ordenaba. Combiné eso con el reto de cuidar todo el día a un niño que empieza a caminar y sin ayuda, y tiene una receta para el desastre. Después de cerca de un año de hacer todo esto, finalmente toqué fondo. Estaba agotada emocional y físicamente. Mi agotamiento condujo a la decisión de cerrar el negocio. Aunque me sentí mal de haberme fallado, me sentí incluso peor de haberle fallado a mi padre y ese dolor fue la carga final de dolor que causó mi artritis reumática.

Mirando atrás era solamente una cuestión de tiempo antes de que me derrumbara. Constantemente estaba en un estado de confusión intentando honrar y complacer a mis padres y manejando el negocio exactamente como ellos ordenaban mientras que, al mismo tiempo, adueñándome de mi derecho de amar al hombre que elegí y vivir en el país que había llegado a amar.

Mi relación con el dolor es única. Desde que yo me acuerdo, he sido muy obstinada toda mi vida. Toleraría mucho castigo físico sin llorar y pedir clemencia. El ser obstinada puede tener un efecto positivo cuando se lo utiliza constructivamente. Pero, cuando combino terquedad con resistencia a expresar mis emociones y enfrentarme a figuras de autoridad, puede causar problemas, como artritis. Tengo tanta tolerancia al dolor que mantuve todo este enojo y culpabilidad dentro de mí hasta que mi cuerpo se derrumbó con la artritis. El estallido duró unos cuantos años. Cuando fui en busca de una cura para liberar mi dolor, principalmente mi dolor físico, no estaba incluso conciente de toda la confusión interna que estaba pasando. No tenía ni idea que todas estas cosas estaban correlacionadas.
En un intento por curar mi condición, primero pasé por la medicina occidental, y luego cambié a otras modalidades curativas. La medicina occidental que tomé entumeció eficazmente el dolor, pero los efectos secundarios eran peor que la cura. Casi me salí de la autopista un día. Inmediatamente después de ese accidente dejé todo tratamiento médico y comencé a probar muchos métodos curativos alternativos diferentes. Por primera vez en mi vida aprendí de la correlación entre las emociones y la enfermedad. Aprendí algunas técnicas prácticas de sanación, cristales de sanación, y meditaciones. Algunos ayudaron más que el otro.

La búsqueda por una cura para mi enfermedad me condujo a un viaje maravilloso en el camino espiritual. Después de muchos años de explorar e de investigar, estaba casi completamente sanada. Pero incluso ahora, aunque todavía hay cierto dolor en mis dedos y muñecas que del todo no me puedo deshacer, sé que algo todavía necesita ser soltado. No fue hasta que encontré las 7 Llaves de Compasión[1] (Llaves) y la Fórmula de Compasión[2], la primera de las Llaves que encontré fue la última pieza del rompecabezas. Ocurrió durante el entrenamiento Galáctico en Diciembre del 2002.

Aquí estaba, con otros once aprendices, en la Cuidad de Kansas otra vez, preparándome para ser entrenada como una Consejera[3] Galáctica. Todo ocurrió como lo previsto por los primeros días. Entonces, por medio de una serie de planes, la energía en el cuarto se intensificó cada día. Comenzó con alguna incomunicación, que condujo al conflicto. Fue del nivel personal al nivel galáctico. Casi todo el mundo en el taller fue accionado al punto de explosión, a excepción mía y unos cuantos. Observaba al drama desarrollarse secretamente esperando no ser llamada a enfrentar a cualquier persona pero quién lo iba a decir, ocurrió. Me llamaron para enfrentar a alguien con quien ni siquiera pensé que tenía un problema. Tuve que buscar muy profundo dentro de mí misma para encontrar el dolor que todos ellos podían ver pero que yo no podía ver, dolor que tuvo que haber sido accionado en mi conocimiento consciente pero que no lo estaba porque había aprendido hacía mucho tiempo a reprimir. Finalmente lo encontré, un dolor tan profundamente inculcado en mi alma que tomó algunos minutos de griterío histérico antes de que pudiera ponerlo en palabras. Una vez que lo hice y expresé la fuerza completa de ese dolor fui sacudida hasta mi médula. La persona que estaba confrontando representaba la raza de seres que ayudó a crear mi raza[4] semilla estelar entonces comprendí que probablemente había retenido estas emociones por eones. Después de eso, no podía dejar de llorar por un rato.

Esa noche y durante todos los próximos días, noté que mis dedos estaban mucho mejor. La fuerza en mis manos volvía. Casi parecía como si nunca hubiera tenido artritis. Contribuyo esto al gran despejo emocional que hice durante el taller, un lugar donde podía sentirme segura, llegando a y despejando mi dolor más profundo. Este era el último pedazo del rompecabezas para acabar la sanación en mi misma.

Durante los próximos meses de trabajar con la Fórmula de la Compasión y de pasar por las experiencias intensas de estar en la Red de Consejero Galáctico [5], hice el descubrimiento del valor del dolor. Antes de que naciera, elegí ser criada en una cultura que de muchas maneras es similar a un colectivo, una forma de cultura donde la individualidad es sacrificada por el bien de la unidad. Es un tipo de cultura que se casa dentro de sí misma y evita la interacción con los forasteros, especialmente matrimonios. Es una donde la tradición y la lealtad se utilizan para controlar el comportamiento y para sostener la unidad y el bien común.

Estaba aceptando todos los valores de la cultura y no deseé cambiar porque no quise enfrentar las consecuencias de hacerlo. Así que si no iba a cambiar, ¿cómo iba a romper este patrón? Puedo casi ver a mi ser superior durante mi niñez intentando decirme, “di tu verdad ahora, dile a tus padres o a los profesores que no los obedecerás solo porque dicen que debas. Pero, mi Niña Interna decía “de ninguna manera” porque ella recordó la última vez que desobedecí; me encerraron en un cuarto de baño oscuro por horas o golpeada con un palo mientras que tragaba mis lágrimas. Estaba resuelta a no decir lo que pensaba por mi propia seguridad debido a todos los miedos que otros habían inculcado en mí. Pero, mi Niña Interna solamente podía atiborrar cierto dolor en mi cuerpo.

Eventualmente, no podía atiborrar más dolor y exploté con la artritis. Mi dolorosa relación con mis padres tenía la intención de alimentarme para explotar mis viejos patrones. Sin embargo, era tan obstinada que no deseé cambiar, y toleré el dolor a un punto que destruía mi cuerpo. En vez de prestar atención a mis emociones, las ignoré, y así que el dolor continuó aumentando y acumulándose. Mi cuerpo estaba señalándome que algo no estaba bien, pero yo era resistente, y así que el dolor persistió. Mi alto nivel de tolerancia del dolor refleja mi inflexibilidad y fuerte mentalidad, y porque no cedo, simplemente lo aguanto. Sé ahora que necesito despejar mis emociones cuando se presentan. En vez de sostenerlas dentro de mí, debo soltarlas a medida que surgen a la superficie.

Tuve las Llaves de la Compasión por algunos meses antes del taller, pero los leía solamente en el nivel intelectual. Entendía todos los pasos y razones fundamentales y todos tenían sentido para mí. Pero, para realmente trabajarlo completamente, necesité pasar por el dolor y la alegría y todo lo del medio para transmutar la energía en cada célula de mi cuerpo.

Esto es cómo apliqué los 9 pasos de la Fórmula de la Compasión a esta situación.

Paso 1 – La lección: En mi anteproyecto de vida [6], se demuestra que elegí crecer en una sociedad autoritaria para encontrar el valor del dolor, y aprender a no suprimir más mis sensaciones.

Paso 2 – El contrato: Mis padres y yo seríamos espejos el uno del otro de cómo controlar a otros para mantenerlos seguros.

Paso 3 – El papel: Mis padres desempeñarían el papel de las figuras de autoridad, y yo desempeñaría el papel de una niña a quien la mayoría de derechos humanos básicos le han sido negados.

Paso 4 – El aspecto: Reflejaron de regreso a mí mi miedo de hablar mi verdad, de ser un individuo, y de ir contra la norma de seguir a mi corazón.

Paso 5 – El Regalo: El regalo que recibí fue el valor y la determinación de hablar mi verdad y de ser un individuo mientras que todavía amaba a mis padres.

Paso 6 – Aceptación: He llegado a aceptar los papeles que mis padres están desempeñando para mí. Pasaron por una niñez horrenda ellos mismos antes de que pudieran incluso desempeñar los papeles para mí.

Paso 7 – El Permitir: Cuando veo el dolor que pasaron para desempeñar este papel, puedo dejar ir cualquier enojo hacia ellos. Pero, más importante que todo, necesito dejar ir cualquier enojo hacia mí misma. Ahora que podía hacer eso, estaba lista para el siguiente paso.

Paso 8 -Soltar: Después de ir de las lecciones al permiso, me liberé a mí misma y a todo el mundo en este contrato de culpa y de desempeñar los papeles para mí. Cuando me doy cuenta que soy la creadora de este contrato, ya no soy una víctima.

Paso 9 – Amabilidad: ahora que ya no tengo más enojo hacia ellos porque me he ganado el derecho de pararme y de ser un individuo, con respeto a su derecho de ser como desean ser, puedo ser buena hacia ellos y expresar esa amabilidad al respetar su derecho de vivir en la clase de cultura que eligen.

En conclusión, sin todo este dolor, no estaría donde estoy ahora. Estoy alegre de que tengo estas herramientas para ayudarme a resolver todos los asuntos. Con una perspectiva multidimensional, puede ver un cuadro más amplio donde usted sabe las lecciones y los papeles que cada persona desempeña, y llegar a un equilibrio. No estoy de ninguna manera cerca del final de mí búsqueda y exploración. Lo tomo un paso a la vez y una capa a la vez. Pero, ahora tengo la Fórmula y las Llaves con que trabajar. Buscaré siempre la perspectiva más elevada, encuentro el valor en todo no importa cuán doloroso es y utilizo estas herramientas para expresar, para liberar y para integrar. Veo el valor en el dolor que experimenté. Me dirigió a comenzar mi camino espiritual donde eventualmente descubrí mi misión divina, ser una Consejera Galáctica. También me ayudó a aprender cómo ser un individuo y dar la cara por lo que deseo sin culpabilidad y vergüenza. ¿Qué mejores regalos podría uno recibir?

CASO 2 

Mucha gente es demasiado dura consigo, y peor, intentan motivarse con ira, culpabilidad, y otros malos sentimientos.

Estamos hablando de tener auténtica compasión por uno mismo y por otros. Solo cuando se tiene verdadera compasión por uno mismo se puede empezar a tener compasión por otros.

¿Pero qué es la compasión, y como experimentarla? Si se buscáis la palabra en el diccionario, no se habla en absoluto de amor incondicional, respeto, y honor por el camino que elige la gente. Más bien sobre sentir pena y lástima por los demás. De hecho esto es bastante arrogante, porque sentir lástima por alguien presupone que somos superiores a él y que tenemos mayor valor.

Como cuando miramos al camino que alguien ha elegido y pensamos: “Pobre bastardo, me da pena, menudo perdedor”. No tiene nada que ver con verdadera compasión, el tipo de compasión que maestros iluminados como Jesús o Buda eran capaces de sentir en sus corazones congruentemente.

Ya creas que Jesús era ficticio o no, vamos a tratar de enseñar este tipo de compasión. De hecho es bastante simple. Me gustaría que pienses en alguien a quien te cueste honrar. Puede ser un amigo que te robó, un padre que te pegó, un excompañero que te fue infiel… no importa quién ni el tipo de injusticia. Puedes decidir usar la fórmula incluso sobre ti mismo.

NOTA: el abuso sexual crea un tipo de virus mental, y escribiré sobre ello si se pide, ya que es un poco más complicado de abordar.

Voy a asumir que tienes a alguien en mente. Usaremos por ejemplo la infidelidad y veremos si podemos convertirlo en compasión, honor y amor incondicional. Vayamos al primer paso:

1) Paso Primero: Identificar el conflicto

El paso uno es sencillo. Has de definir exactamente el conflicto o la injusticia, o aquello sobre lo que estás molesto. En este caso es infidelidad o traición.

2) Paso Segundo: Roles. ¿Cómo has invitado esto en tu vida?

Has de identificar los roles que AMBOS habéis jugado en esto. No estoy condonando la traición, pero es importante tomar responsabilidad por la parte que jugaste en esto. ¿Cómo invitaste esta traición en tu vida?

Te daré una pista, si es que realmente ha habido infidelidad. Has invitado esta infidelidad porque activamente ignoraste varios signos de advertencia. ¿Qué quiero decir con signos de advertencia?

Bueno, quizá aceptaste que hubiese coqueteo con otras personas, incluso tú coqueteaste con otras personas. Quizá toleraste demasiada “porquería”, en otras palabras, no te plantaste y fuiste asertivo adecuadamente. Quizá permitiste que tu amante apareciese tarde frecuentemente, o te plantase, discutiese contigo, etc. Quizá no trataste con los problemas según aparecían, y quizá ambos barrieseis la porquería debajo de la alfombra. Ya sabes, tras un tiempo las cosas se acumulan… Así que mira el papel que AMBOS habéis jugado, y presta especial atención al papel que tú has jugado.

Ahora mira las escenas desde el punto de vista de la otra persona. Esto se llama empatía. ¿Cómo crees que ellos perciben los sucesos? Tómate un tiempo y ponte de hecho en su posición, siente lo que es caminar un kilómetro con sus alpargatas, ponerte en sus carnes.

Mira al conflicto desde ambos lados, luego mira al conflicto desde una distancia. Mira las escenas como si ocurriesen en una pantalla de TV. Esto se llama objetividad. En resumen mira al conflicto desde tres perspectivas:

1-Desde tu punto de vista
1-Desde el punto de vista de la otra persona
1-Desde el punto de vista de un observador externo

3) Paso Tercero: Lecciones prácticas

¿Cuáles son las lecciones prácticas que necesitas aprender de esta experiencia? Porque si no te tomas el tiempo de averiguar las lecciones que puedes aprender, eventualmente experimentarás los mismos conflictos una y otra vez hasta que aprendas lo que tienes que aprender (Recordad el Rey León, cuando Rafiki le dice que no se puede cambiar el pasado, pero que puede aprender de él). En el contexto de la infidelidad, ¿qué podrías haber hecho en vez de barrer los problemas bajo la alfombra?¿Qué harás distinto la próxima vez?

4) Paso Cuarto: El mundo es tu espejo

“El mundo es tu espejo” es uno de los conceptos más complicados de entender, porque la mayoría de la gente no se hace responsable de ellos mismos ni su realidad. La mayoría de la gente está satisfecha con culpar a los demás y sentirse como víctimas.

¿Qué aspectos de ti mismo te son reflejados?

Por ejemplo, si te han sido infiel y tienes dificultad teniendo compasión por la otra persona, tienes que contemplar las partes de ti mismo que estas juzgando. ¿Serías tú infiel bajo cualquier circunstancia? Es el momento de ser MUY honesto contigo y ser un observador que no juzgue.

Otro ejemplo sería si alguien te mintiese o te robase. ¿Alguna vez has mentido o robado antes?

Digamos que alguien te ha VIOLADO. Esa es una complicada de superar. La mayoría de las víctimas de violaciones tienen problemas sintiendo compasión por quien les violó. ¿Pero qué aspecto tuyo te muestra esa persona, que te dice sobre ti mismo?¿Has sido alguna vez abusivo sexualmente?¿Sabías que TODO abuso es abuso sexual?¿Alguna vez has gritado a alguien a quien amabas? Si NUNCA, jamás has sido abusivo hacia alguien, estaría muy sorprendido y diría que probablemente lo niegas.

¿Qué más te puede reflejar tu abusador? ¿Podría ser que no te cuidas tanto como deberías? ¿O quizá necesitas aprender a confiar más en tu intuición? Quizá te has repetido a ti mismo que eres débil. ¿TE has comportado alguna vez como un felpudo con la gente de tu vida? ¿O quizá necesitas aprender que caminar solo por una calle a las cuatro de la mañana probablemente no es la forma más segura de vivir? ¿O quizá emborracharte y calentar a tíos en los que no estás interesada no es la cosa más sabia? De nuevo, no condono el comportamiento, pero has de ser honesto contigo y aprender de esta experiencia. Quizá lo que te reflejen es que te percibes como alguien de poco valor. No hay que CULPARSE, simplemente toma responsabilidad por la parte que te toca del problema.

Como dije, el mundo es tu espejo es una de las lecciones más complicadas de comprender, pero una vez se comprende nuestro estado interno se volverá extremadamente sólido.

Dicho eso el mundo no es siempre y necesariamente tu espejo. Todas las generalizaciones pierden validez eventualmente, esta también. Por ejemplo alguien podría asaltar mi casa y robarme. Eso no me convierte en un ladrón, pero aun así tengo que ver mi papel. Quizá debería haber tomado mejores precauciones para guardar mi casa. Cuando una persona empieza a hacerse responsable de crear su propia realidad, el mundo deja de ser su espejo.

Para dar un ejemplo en relaciones, digamos que mi pareja decide salir y serme infiel. Bueno, realmente soy un amante leal. No soy infiel.

Si realmente quiero asegurarme que no invité esta traición indirectamente, echaré un vistazo a los Chakras (Los chakras no son esa cosa esotérica de Rappel y Aramis Fuster, sino que pueden considerarse como una metáfora u otra forma de organizar las leyes universales):

El primero nos enseña a honrar nuestro cuerpo. El segundo nos libera del Ego y de la ilusión de ser inadecuados o dependientes. El tercero nos enseña a apreciarnos a nosotros y no tragar con la “porquería” de otros. El cuarto enseña que somos realmente amados y que nos aceptemos a nosotros completamente como somos. El quinto nos enseña a comunicar nuestra verdad y servir a otros. El sexto enseña a tomar responsabilidad y liberar las experiencias pasadas que ya no nos sirven (vivir en el Ahora). El séptimo nos enseña lo divino en nosotros (que Nosotros también Somos Dios).

Volviendo a la relación en que mi pareja me traicionó, ¿puedo ver dónde he violado estas leyes universales? ¿Actué siendo dependiente? ¿Me dejé manipular? ¿Me acepté a mí miso totalmente y me permití sentirme amado? ¿Hablé mi verdad en todo momento?

Si no violé ninguno de los principios universales, sé que no contribuí indirectamente a la infidelidad, sé de seguro que no ha sido por mi culpa.

5) Paso Quinto: Liberar la culpa

¿Puedes ahora librar a esta persona de la culpa? Esto es fácil una vez comprendes que no eres una “víctima”. Por el contrario, es sabio verte a ti mismo como a un participante activo a la hora de aprender esta lección. No mires solo a la persona, mira al alma (o la esencia, o su ser, puedes llamarlo como quieras, a partir de ahora me referiré a ello como el alma). Hay un alma en ese cuerpo y está ahí, al igual que tú, aprendiendo las duras lecciones del amor y la vida.

Si vuelves a ver a esta persona, ¿serás capaz de ser AMABLE? Esto puede o no puede ser deseable. Si fuiste violado, probablemente es sabio evitar a esta persona. Pero hazte la pregunta de todas formas. ¿Podrías ser amable con esta persona desde una distancia?¿Puedes ser amable con ellos en tu mente? ¿Cómo serás amable con ellos? ¿Cuándo serás amable con ellos? (Advertencia: en la mayoría de los casos no te molestes en hacerles pasar por esta fórmula. La mayoría de la gente no comprende el hacerse responsable ni la verdadera compasión, y normalmente se pondrán a la defensiva. Enseña esto a riesgo tuyo).

Deberías sentir compasión y gratitud por la otra persona involucrada en el conflicto. Deberías ver esta experiencia como un DON. Si no es así, retrocede y repite los pasos de nuevo. A veces requiere varios intentos antes de que aprendamos las lecciones en las que trabajamos. Especialmente el paso cuatro requiere uno honestidad brutal consigo. Si no sacas las lecciones, deshaz tu cuerpo de esos sentimientos, olvida el asunto y confía en el universo para que te envíe a la gente, situaciones y contextos adecuados que te ayuden a elevar tu consciencia. Después de todo,¿cuándo te ha fallado?

 


Bueno, espero que les sea de utilidad, y puedan aplicarlo a sus vidas quien lo necesite.

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PD: No crean todo lo que leen, busquen en sus corazones el indicio y la vibración que les confirme la verdad y el sentido de las afirmaciones que aquí y en otros lados se realizan! Recuerden que dentro de uds. está toda la sabiduría necesaria!

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En la busqueda de mi mismo...
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2 Responses to Dos ejemplos aplicando la Formula de la Compasión

  1. Pedro says:

    xinitap chavez … si para voz son cosas que no sirven, simple… no le des importancia y listo. Fijate el comentario en verde que esta al final de todos los post. Cada uno tiene dentro suyo el discernimiento necesario para determinar que esta bien y que esta mal. No se necesita que alguien lo juzque… cada uno debemos vivir el aqui y el ahora y dejar de hacer de juicio de valor sobre los demás.

  2. no pongan kosas k no llevan ni al caso de la respuesta k uno desea inutiles eso k ponen no es algo bueno para alguien k se desea superarse y para nosotros los estudiantes