Los decretos son palabras dichas que con su manifestación producen algo. Ya que son poderosos deben ser utilizados correctamente y en provecho de toda la humanidad. Un decreto es un ser viviente que nos socorre en momentos de crisis, nos proteje, nos envuelve y nos provee abundantemente todo aquello que pedimos. Su función es complacernos y a eso se dedica todo el tiempo. Un decreto no razona, por lo tanto es imposible que decretemos algo sin que eso manifieste. Tarde o temprano llega.
No son frases armadas, o con orden. Siempre es mejor que cada uno se haga los suyos. Para algunas personas, puede que al principio pueda costar un poco, pero lo importante es que tenemos que mirar de hacerlos SIEMPRE EN POSITIVO. Por ejemplo, si quiere hacerse un decreto para eliminar un temor, o miedo, no se debería decir “yo no tengo miedo” si podrías decir “yo soy valiente, sin temor“, tenemos que fijarnos muy bien en como decimos las cosas pues la palabra tiene poder, y si sentimos lo que decimos tiene aun más poder, fíjate que lo que decimos lo hemos pensado antes, y recuerda que nuestra mente es creadora, con esto quiero decir que si se trabaja un decreto en forma rutinaria, sin sentirlo poco efecto será lo que se consiga. Además los decretos se tienen que repetir muchas veces, porque con él, se esta intentando cambiar un viejo esquema mental o un bloqueo o cristalización que posiblemente lleve mucho tiempo, y que se resiste a desaparecer. Continue reading









